¿Cómo que mi carro no sabe nadar? Pues, sí, desafortunadamente nuestros autos aún no están preparados para sumergirse en la profundidad de las aguas negras de la ciudad y en temporada de lluvias corremos el riesgo de que nuestros coches vivan la experiencia de un parque acuático.
Vivir temporadas de lluvia en la Ciudad o el Estado de México es vivir un viacrucis. No precisamente por el tráfico, que en sí es una pesadilla a cualquier hora, sino por las inundaciones, esas que llegan en un instante y terminan arrastrando todo. Por esto, traemos para ti algunas recomendaciones sobre qué hacer si tu carro pasa por una inundación.
Paso 1
Si te quedaste estancado, no intentes arrancar tu carro mientras siga sumergido, ya que podrías ocasionar daños en su interior. Espera a que el nivel del agua se regule.

Paso 2
Una vez que el agua se haya nivelado debes actuar rápido. No intentes encenderlo; sécalo lo mejor posible y revisa líquidos importantes; como el aceite, el líquido de transmisión o el lubricante. Te recomendamos que los drenes antes de remolcar tu coche.

Paso 3
Si el agua llegó al nivel de las puertas y se metió al coche, tendrás que aspirar toda la humedad que haya quedado en el interior, revisar tus faros y asegurarte que la instalación eléctrica se encuentre bien.

Paso 4
Revisa la varilla para medir el aceite. Si ves algún rastro de agua, lo más probable es que haya agua en el motor, que los cilindros hayan sido dañados por el agua y necesiten un cambio. Aguanta la tentación y no intentes encender tu coche, ya que podrías provocar que el agua penetre más el motor y se desbiele.

Paso 5
A estas alturas ya debiste haber llamado al seguro o a tu mecánico de confianza pero si no lo has hecho, te lo recordamos.

Paso 6
Si tu mecánico de confianza ya te hizo entrega de tu auto es muy probable que le hayan puesto nuevo líquido de transmisión y aceite. Te recomendamos volverlo a cambiar después de unas semanas para que te asegures que no quede algún residuo de agua.

Paso 7
Si la tapicería quedó llena de residuos de “dudosa procedencia” ahorrarás tiempo, dinero y energía desmontando todo y consiguiendo una nueva en algún deshuesadero.
